YAMA


• Turistas

 

Lo que tiene que pasar…pasa… cuando tres imprudentes turistas, desoyendo los consejos, se pierden en el desierto…

 

reflejo de nubes-

recorre la hormiga

el borde del pozo

 

Dejo de mirarme el ombligo y levanto la cabeza. En silenciosas borrascas de horizonte, los relámpagos definen las temblorosas montañas distantes, la región que se extiende ante nosotros esta inmersa entre nubarrones negros como brea caliente y tinieblas sospechosas. El viejo jeep descubierto, entre ruidos inciertos, se detiene averiado y aquí y ahora, toca esperar. Vienen tormentas sucesivas, el aire es frío y huele a tierra mojada.
 Sobre el desierto cabalga el vendaval, pesadas nubes grises de bordes deshilachados son expulsadas desde el poniente con rapidez, rayos y relámpagos se despliegan en su feroz libertad. Comienza a llover sobre nosotros y las primeras gotas de agua desaparecen rápidamente sobre la arena caliente y por entre las grietas de nuestro ego. En la lluvia las piedras sucumben al agua, empapadas las rocas desnudas, brillan como peligrosas corazas, luego mil crujidos se oyen de golpe, descargan una cascada de sonidos resonantes que cubren el aullido de la tempestad y los gigantes quedan sepultados.

 

urna con cenizas-

repta la salamandra

sin ser vista

 

La pesada tormenta aligera a nuestros pies, encogidos nos cubrimos con plásticos sucios, abandonados allí quien sabe por quien, lluvia, cortina de agua al son que toca el viento, aguardamos quietos bajo la lluvia durante todo el día, inmóviles bajo la lluvia pertinaz y después granizo y todavía más lluvia. El tiempo se convierte en un interminable repiqueteo de gotas de agua… y en el largo ocaso rojo las cortinas de agua, allá en el llano, parecen balsas de sangre primigenia.

 

El sol se pone y no hace luna. Con frío y entumecidas las manos, enciendo las luces del jeep en silenciosa espera. Hacia el lado de levante las montañas no dejan de estremecerse en un crepitar llameante hasta ser devueltas a la oscuridad. Prisioneros de la estupidez humana, permanecemos vigilados por una fina lluvia que sisea en el ciego país nocturno.

 

amanece-

el cadáver de un ave

surge del barro

 

dsc00104

.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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